La vez que me caí mientras porteaba.

Hace unas semanas recibí una llamada de una madre interesada en “eso” del Porteo.
Tras un intercambio breve de información general sobre porteo seguro o no, surge un miedo que yo no había sido consciente hasta ese mismo momento: la seguridad en el movimiento. Me explico.
Muchos artículos de compañeras hablan y mencionan la importancia de la seguridad en la postura, tanto del bebé como del adulto, que los tejidos sean los adecuados, la talla correcta  y el sostén necesario, sin embargo he leído muy poco sobre las caídas, resbalones y demás accidentes, que aunque mas o menos frecuentes, pasan.

 

Les hablo desde mi experiencia y mi perspectiva sobre el asunto, que en absoluto debe de ser la misma para las demás familias.
Como instinto de supervivencia ante una caída ponemos las manos para amortiguar o evitar el golpe. Así como defendernos de una ráfaga de viento, un perro que nos salta, un destello de luz, etc.
Apenas Rafael tenía dos meses resbale en la calle. Era un desnivel de una entrada a un garaje y la acera tenia gravilla. Por supuesto que no me percate que suelo deslizaba mas que de costumbre, es un tramo del paseo que hago casi a diario. Caí de nalgas, las bolsas se desparramaron, y mi corazón se acelero hasta tal punto que sentí el pulso en la misma garganta. Deje caer todo mi peso y respiré. Llevaba al pequeño en una mochila al pecho, levante la tela que hace de gorro para ver como estaba. Ni se inmutó. Seguía dormido en la seguridad de su madre, quizás noto un alboroto en mi pecho, pero pensó que estaría subiendo escaleras jaleando, me agachaba o vete tu a saber, lo cierto es que no se enteró.
Aun desconcertada llegue al trabajo, y se lo comente a mi madre entre estupefacta y encantada. Tenia el susto en el cuerpo, ese “lo que pudo a ver sido” y la confianza en mi misma de saber que no paso nada. A raíz de ese incidente, y tras comentarlo con otras familias que portean, me di cuenta de que incluso en esos casos; el porteo es mas seguro que tenerlo en brazos.
Pasaron los meses, bueno, realmente paso un año…y me vi, nos vimos envueltos en otra parecida. Según que tramos de mi vida; los pies se me vuelven mantequilla, jajajajaja.
Cada mañana, Arturo (5años), Rafael (14 meses) y yo vamos caminando junto a Poker (nuestro perro) hasta el colegio. Es un paseo por la avenida del pueblo que nos lleva media hora de relax, descubrimiento y conversación. El desastre tuvo lugar a la vuelta, en el regreso a casa y tras cruzar a la inversa el paso de peatones del colegio, no levante los pies suficiente para el alto muro de la acera…de modo que caí de rodillas y nuevamente las manos frenaron la caída. En esta ocasión Rafael estaba a la espalda, así que salvo un pequeño cocazo no lamento mayores, yo, sin embargo me rasguñe las rodillas sentí el impacto en ellas durante varios días. En el supuesto que el niño hubiese estado porteado delante, tampoco hubiese pasado nada, ya que las manos formaron un puente con mi espalda y él se hubiese quedado elevado del suelo.
Así que, la próxima vez que pienses en una  situación en la que el porteo se vería comprometido con la seguridad; piensa en como reaccionarias si lo llevaras en brazos; seguro que descubrirás  que el sostén de un portabebés es un apoyo seguro y flexible para cada familia en particular.
Feliz Porteo
Muriel Santana.
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