Mi día sin regalo.

Cada día es un regalo, con los momentos buenos y los menos buenos, la suma es el aprendizaje en esta aventura de ser Madre.

Sin embargo hace un tiempo, ahora ya peino canas…que en el colegio preparamos con auténtico entusiasmo el regalo del día de la Madre y el Padre. Esta costumbre ya no se repite en todos los centros.
Hasta ahora la escuela era un reflejo real de la sociedad y su entorno. Un espacio de seguridad para la infancia en donde aprender valores, principios, realidades y respeto. Ya no es más así.
La motivación principal por lo que no se hacen estos trabajos, es por la diversidad.
Si, Si, que paradoja ¿no?
La diversidad de familias; familias sin madre, sin padre, con dos del mismo sexo, sin ninguno, …
Lo cierto es que lo identifico como una máscara.
La máscara que cubre al adulto para afrontar esta realidad cada dia más visible, más notoria, más REAL.
Hace 40 años, mi madre hacia ceniceros de barro para un padre que no estaba entre ellos…Ella lo entendía, y entendía a quien quería darle su trabajo hecho con amor e ilusión. En aquel entonces, es muy probable que fuera la única niña huérfana de padre de la escuela…eso no hacía ruido, y no había porque dar más explicaciones. No obstante, los pequeños de hoy, no sólo se hacen ver, oír y sentir; sino que también preguntan, y en la mayor parte de las situaciones, esas preguntas  molestan o nos parecen insolentes.
De este modo, estamos negando una verdad social, la estamos invisibilizando, sesgando, y muy adentro negando.
Los adultos, no nos sentimos con recursos para explicar esto, algo tan sencillo como lo que es, lo que sé ve y lo que siente.
Una vez más los profesionales (generalizó aunque sé y siento que no es así en todos) que se dedican a la infancia se quedan cortos y carcas para reflejar y educar en la igualdad, la honestidad y el respeto.

Este post nada tiene que ver con los regalos, las manualidades, ni siquiera con los propios niños, sino con nosotros como adultos. Cuántos hablamos claro en la mesa de la cocina, cuántos explicamos lo que vemos, expresamos lo que sentimos, y cuántos de nosotros llaman a las cosas por su nombre.

FAMILIAS hay tantas y tan distintas cómo bancos de peces en el mar, manadas en la sábana, bandadas en los cielos, etc…

 

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